12. Bornholm

Fuente: flickr

Costa de Bornholm

Varada por sí misma entre los gélidos rodillos del mar Báltico, la isla de Bornholm es un lugar tranquilo donde los viajeros pueden buscar pueblos de pescadores salinos, paisajes marinos accidentados con acantilados de granito cincelados, pueblos de madera escandinavos, bosques profundos y antropomorfos monolitos que sobresalen del océano. En el norte, la hermosa península de Hammeren es una de las favoritas entre los caminantes, que cuenta con acantilados azotados por el viento y ondulados campos agrícolas, iglesias de piedra y bellos faros para arrancar. La amplia playa de Dueodde también atrae a una multitud, mientras que las gargantas y los bosques de Almindingen son vigilados por abejorros europeos y águilas de cola blanca. En resumen, este es quizás el enclave natural más bonito de Dinamarca.

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